OPCIÓN A: DESIGUALDAD DE GÉNERO

  • RETO 1:

Para este reto he elegido una noticia sobre la desigualdad en el trabajo que publicó el SEPE el pasado 22 de Febrero de 2024, coincidiendo con el el Día de la Igualdad Salarial.

El enlace a la noticia en cuestión es el siguiente:

https://www.sepe.es/HomeSepe/es/que-es-el-sepe/comunicacion-institucional/noticias/detalle-noticia?folder=/SEPE/2024/Febrero/&detail=Semana-de-la-Igualdad-Salarial-un-mercado-laboral-igualitario

Este día, que viene celebrándose desde el año 2010, España y la UE conmemoran una reivindicación ante el hecho de poner de relieve que mujeres y hombres no ganan lo mismo por la realización del mismo trabajo o de un trabajo de igual valor.

Parece mentira que en pleno 2024 esto siga sucediendo, pero las cifras son alarmantes: la diferencia salarial mensual bruta entre hombres y mujeres fue del 15,7%. Según datos de la AEAT, organismo en el que desempeño actualmente mis funciones, los hombres perciben un salario medio anual de 25.137 euros  y de 20.138 euros para las mujeres.

La noticia es más preocupante aún cuando se analizan las causas de dicha diferencia: temporalidad y contratos parciales son protagonistas. Y los motivos son los de siempre: Las responsabilidades de cuidados constituyen el motivo para estar trabajando a tiempo parcial para el 16,5% de estas mujeres, mientras que solo para el 3,4% de los hombres.

Esta etapa de mi vida, en la que me queda un mes para dar a luz a mi primer hijo, me ha hecho más consciente de las realidades que enfrentan la mayoría de trabajadoras al intentar equilibrar sus responsabilidades laborales con la vida familiar.

La idea de que la mayoría de trabajadoras sean quienes condicionen su carrera laboral para conciliar su vida familiar me hace reflexionar sobre el futuro. A medida que me preparo para la llegada de mi bebé, me pregunto cómo podré gestionar mi carrera, promocionar al cuerpo A2 y, al mismo tiempo, ser la madre que quiero ser. La presión de cumplir con expectativas laborales en un entorno que no favorece la conciliación puede ser abrumadora. Imaginar un futuro en el que pueda ser parte activa de la vida de mi hijo mientras desarrollo mi carrera, es un deseo que muchas mujeres compartimos.

¿Pero, se plantea este tipo de cuestiones mi pareja, el padre mi hijo?  

La igualdad no debe limitarse a salarios, aunque también es un objetivo al que aspirar. 

Yo, personalmente, me siento afortunada por desempeñar un puesto en la Administración Pública, que me garantiza ciertas medidas de conciliación sin temor a "represalias" por parte de los jefes. Sin embargo, los datos mencionados en la noticia me han hecho reflexionar: 
el número de mujeres con contratos temporales es el “doble” que el de hombres, mientras que las mujeres con contratos a tiempo parcial son "más del triple".

Seguimos siendo nosotras quienes conciliamos, a pesar de que en la administración pública todos (tanto hombres como mujeres) tengamos esas "facilidades" para hacerlo. En este aspecto, la socialización diferenciada de niñas y niños y los estereotipos de género juegan un gran papel: desde pequeñ@s, a las niñas se les enseña desde todos los ámbitos que la mujer es más emocional que el hombre, por ende está hecha para dedicarse a los cuidados de los hijos y mayores, en cambio a los niños se les enseña que tienen que ser fuertes, dominantes, y en el futuro el mayor proveedor económico del hogar.


Por tanto, en cuanto a posibles estrategias para acabar con estas desigualdades de género, creo que hay dos vías fundamentales de actuación, 

- En primer lugar, promover políticas de educación en igualdad desde pequeños. Concienciar a la sociedad de que los hijos son cosa de ambos progenitores, ir eliminando los roles de género, derribar la idea de que el padre debe ganar más por el mero hecho de ser "el hombre", dejar de considerar el cuidado del bebé como algo femenino e implicar a ambos sexos en todo lo que concierna al cuidado de sus hijos.

- En segundo lugar, políticas laborales que cumplan con el compromiso de actuar sobre la brecha de salarios, unida a la brecha en la ocupación, de forma que las oportunidades laborales en sectores competitivos lleguen a las mujeres en todos los territorios y puedan acceder a todo tipo de puestos (incluidos los puestos de mando) en igualdad de condiciones que los hombres.

- Por último, en mi opinión también serían necesarias políticas sociales para eliminar la desigualdad en cuanto al porcentaje de hombres y mujeres que se acogen a medidas de conciliación: por ejemplo, subvenciones para aquellos progenitores hombres que se acojan a una reducción de jornada /  (creo que esta medida ya se realiza en algunas comunidades), deducciones para padres que se acojan a una excedencia... 

En fin, es un tema complicado sobre el que tenemos que seguir avanzando mucho aún, pero  todos podemos contribuir al cambio con nuestro propio ejemplo: el que le damos a nuestr@s hij@s, la forma en que los educamos, siendo conscientes de nuestros propios prejuicios y los estereotipos de género que hemos interiorizado y tratando de cambiarlos...





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